Población

De la población de la villa de Sanlúcar en el siglo XVI no poseemos datos fehacientes debido a que los padrones fiscales, militares, protocolos notariales de la época, desaparecieron en el incendio del Archivo Municipal de Sanlúcar de Barrameda  del 11 de enero de 1933, contando únicamente con datos de los libros bautismales, cuadernillos de vecindades o actas capitulares. A pesar de ello podemos vislumbrar su situación poblacional general.

Sanlúcar a principios del siglo XVI contaba con unos 5.080 habitantes, de acuerdo con el padrón de vecinos de 1533, que se realizó para obtener una visión global de habitantes de la zona de la desembocadura del Guadalquivir, incluyendo Sevilla, Jerez, la Casa de Arcos y el estado señorial de los duques de Medina Sidonia del cual Sanlúcar era capital. Se trataba de una villa populosa, verdadero hervidero humano de gentes que van y vienen de todas partes, al calor del comercio y de los viajes a las Américas, sujeta a las exploraciones del Atlántico y al movimiento económico del río.

El incremento poblacional de Sanlúcar tuvo consecuencias negativas pues agudizó las hambrunas y epidemias que azotaban la región, lo cual supuso un revés a la tendencia de crecimiento que vivía la villa desde el siglo XV, cuando Sanlúcar era puerto de salida de las embarcaciones que comerciaban con el norte de Europa y de las que conquistaban y evangelizaban las Canarias. La pérdida de pobladores llevó consigo un detrimento en las rentas de don Juan Alonso de Guzmán, XI señor de Sanlúcar, VI Duque de Medina Sidonia, quien favorecerá a los vecinos de la villa del Puerto de Santa María para marchar a vivir a la villa de Sanlúcar, esperando de este modo aumentar la población y con ello sus ingresos, como así queda recogido en el Acta Capitular del 4 de febrero de 1538, folio 3.

Estructura social

Con respecto a la estructura social, podemos estudiarla en base a dos criterios. Desde el punto de vista fiscal diferenciamos a  los pecheros que  contribuían con sus impuestos a las arcas del concejo y a los exentos, libres de cargas tributarias.

Los primeros eran un grupo amplio y de gran variedad pues en él hallamos a pobres, jornaleros, artesanos, pequeños propietarios, sector terciario y los caballeros. En el escalón más bajo se encontraban los pobres; como dato curioso, aquellas personas que se encontraban en situación de pobreza absoluta eran denominados “pobres de misericordia”. Las viudas, en su mayoría pobres, se solían dedicar al oficio de panaderas, pero existían otras de gran fortuna que estaban obligadas a mantener armas como los caballeros; éstos, situados en el escalafón más alto del grupo de los pecheros, eran todos aquellos vecinos que superasen los 30.000 maravedíes en bienes, como así recoge el Acta Capitular del 15 de febrero de 1527, folio 283.

Entre los exentos de impuestos encontramos a los francos, que eran aquellas personas que acudían a vivir a Sanlúcar y que ofrecían una labor inexistente en la villa pero necesaria y a los hidalgos,  grado más bajo de la aristocracia; y eclesiásticos.

Población extranjera en la villa de Sanlúcar

Desde el punto de vista social  hallamos a vecinos nacidos en la villa y residentes en ella además de un amplio número de foráneos y extranjeros. Los foráneos eran personas procedentes de otras regiones del Reino de Castilla que llegaban a nuestra tierra al abrigo de la actividad comercial y marítima, destacando la presencia de vascos, santanderinos y gallegos. Entre los extranjeros los grupos más destacados eran bretones, flamencos e italianos, que iniciaron su andadura por Sanlúcar asistiendo a las vendejas, antiguas ferias de comercio que se celebraban dos veces al año. Poco a poco la presencia de extranjeros se hizo permanente desarrollándose comunidades de peso dentro de la villa.

Los bretones gozaban de tal poder que en 1517 solicitan al duque de Medina Sidonia unos terrenos junto a las atarazanas para edificar una capilla bajo la advocación de San Jorge la cual serviría como sepulcro a los que fallecieran en Sanlúcar; se trata de la iglesia de San Jorge en la calle del mismo nombre. Además contaban con un consulado y algunos de ellos, mercaderes de renombre como Jaques de Huete, prestaban dinero al Concejo, como así queda reflejado en el (Acta Capitular 23 de agosto 1548, folio 79. Archivo Municipal de Sanlúcar de Barrameda). En nuestra ciudad queda su recuerdo en la calle llamada Bretones en “La Ribera” (hoy Barrio Bajo), Moreno Ollero afirma que de 1514 a 1540 fue el colectivo de extranjeros más numeroso de los asentados en la villa.

Los flamencos nunca alcanzarían el peso de los ingleses aunque muchos se avecindaron; algunas de sus ocupaciones eran la carpintería, tonelería, zapatería, e incluso llegaron a ser criados del duque. En nuestra ciudad queda también su recuerdo en la calle Baños, anteriormente denominada calle de los Flamencos, por la colonia de dicha nación que allí se estableció.

El número de italianos era menor pero muy poderoso, alcanzando puestos de alto rango dentro del Cabildo; era el caso de Rafael Espindola, que ejercía el oficio de alcalde mayor de la villa desde 1535 hasta 1560.

De villa a ciudad

Hasta el momento hemos hablado de Sanlúcar como villa, pues no será hasta el 2 de noviembre de 1579 que adquiera la condición de ciudad, día en el que el séptimo duque Don Alonso Pérez de Guzmán firma un decreto concediéndole dicha titularidad, aunque no será hasta el año siguiente cuando lo presente al Cabildo y quede por tanto reflejado en todos los documentos públicos. La posición de ciudad la alcanzará Sanlúcar al convertirse en lanzadera del comercio transatlántico. Sin embargo el crecimiento de la población descendería a finales del XVI, cayendo a principios del siglo XVII, pues Sevilla se convirtió en la principal casa y puerto comercial, atrayendo a extranjeros y sus rentas.

Sanlúcar, capital del Estado de la Casa de Medina Sidonia, en el año 1645 fue incorporada a la Corona española, bajo el reinado  de Felipe IV, tras la discutida y controvertida conspiración del IX Duque de Medina Sidonia.