Convento Madre de Dios

Convento Madre de Dios
Fachada del Convento Madre de Dios
El convento de Madre de Dios está  ubicado casi en el centro histórico de la ciudad de Sanlúcar de Barrameda y ocupa una amplia manzana con fachadas a las cuatro calles que lo rodean.

El origen de su fundación se establece en 1480 cuando el II duque de Medina Sidonia, Enrique de Guzmán y su esposa Leonor de Ribera y Mendoza, deseosos de tener en sus tierras a los seguidores de Santo Domingo de Guzmán, deciden establecer en la ciudad a estos predicadores, creando por lo tanto una comunidad de monjas dominicas que llegan a la villa de Sanlúcar en el citado año 1480.

Sería el tercer duque de Medina Sidonia, Juan de Guzmán, el que elevaría en 1506 esta comunidad a la categoría de convento, dándosele el nombre de Santa María de la Encarnación, aunque siempre se le conocería por el nombre de Madre de Dios.

Sin embargo el actual edificio data de finales del siglo XVI, cuando al ser elegido como lugar de retiro por Leonor de Sotomayor y Zúñiga, condesa de Niebla y su nieta Leonor de Guzmán, el convento se vio favorecido por las iniciativas de la Casa de Medina-Sidonia a través de una amplia reforma.

La vida de la comunidad, no sería tan fácil en los siglos posteriores pues debieron abandonar su casa en varias ocasiones. La primera vez que las religiosas debieron dejar la oración común y sus hábitos diarios será en 1702, cuando ante el peligro de la invasión inglesa fueron trasladadas al convento sevillano del mismo nombre. En 1810, ante el avance de las tropas francesas de Napoleón, vuelven a salir de su clausura, para alojarse con sus familias. La siguiente expulsión de su voluntario retiro se producirá con la revolución cantonal de Sanlúcar, que hizo que en 1873, ante el peligro inminente de ser atacadas, fuesen trasladadas al vecino convento de Regina Coeli. La última salida se produjo en este mismo siglo, durante la Segunda República.

Detalle Convento Madre de Dios
Detalle Convento Madre de Dios
Las obras artísticas y muebles que ornan todo el monasterio son de notable interés y aunque muchas fueron custodiadas, de las que hoy día se mantienen,  cabe destacar la sillería del coro bajo, realizada en caoba y madera de cedro.

En cuanto a  su estructura arquitectónica responde a las necesidades religiosas habituales, iglesia, coro, sacristía, claustro, celdas e incluso un pequeño jardín.

La iglesia es de una sola nave y se cubre con techumbre plana. El convento tiene diversas portadas destacando  las dos portadas gemelas de sencillas líneas neoclásicas que se abren en el lateral exterior del templo, obra del arquitecto portuense Torcuato Benjumeda en 1815.

Actualmente en este convento, a través del torno se pueden comprar los deliciosos dulces que son confeccionados de forma artesanal por las propias monjas dominicas que ahí viven en clausura.

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